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El Coronavirus y la estrategia para protegerse

El Coronavirus o Covid-19 como se denomina a la enfermedad, es más infeccioso que la gripe común, provocando así colapso sanitario, por cada persona que tenga gripe común infecta una media de 1.3 personas, mientras que con el Coronavirus la media asciende a 2-3 personas. De ahí la rapidez con la que se extiende.

El Coronavirus se puede contagiar en el periodo de incubación, de unos días hasta 2 semanas aproximadamente, sin que la persona portadora aún sepa que lo tiene, esto hace que se pueda infectar muchas personas, mientras que la gripe normal el periodo de incubación suele ser de media un par de días, pudiéndose alargar evidentemente pero de media es mucho menor que el del Coronavirus.

El Coronavirus no es como la gripe, el 85% de las personas se recuperan sin problemas sin necesidad de requerir cuidados especiales, básicamente como si fuera una gripe común, en este sentido es cierto. Pero aquí debemos entender la diferencia entre riesgo individual y riesgo sistémico, entonces el riesgo individual es relativamente bajo, pero si suficientes personas se contagian y lo hacen de manera rápida el riesgo sistémico es muy elevado, a que me refiero con riesgo sistémico, principalmente al colapso del sistema sanitario, porque no solamente nos enfrentaríamos a las muertes por Coronavirus sino a las muertes por la falta de atención medida de forma generalizada, contagiándose también el personal médico, cancelándose y postergándose cirugías, etc…

Por eso es muy importante las medidas que se han tomado como las de quedarse en casa para frenar esta curva ascendente para que no se pueda llegar a provocar el colapso sanitario.

Como individuo las medidas de lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos, esta medida es más efectiva que la de los famosos desinfectantes que se pusieron de moda y se agotaron de forma muy rápida. Si estornudas, hazlo sobre el codo y no sobre las manos, evitando contacto con la cara aunque no sea fácil, porque muchas veces lo hacemos sin darnos cuenta, hay que intentar ser más conscientes de estos riesgos.

Evitar a exponerse a un mayor número de personas parece muy sensato, alterar los protocolos de saludos, evitar acercarse demasiado, evitar tocar cuando estemos en lugares públicos, evitar el dinero metálico, limpiar el móvil, una herramienta que la usamos muchas veces durante el día, no acercarse a personas con síntomas de resfriado, aunque ya dije antes que se puede contagiar muy fácilmente en su fase de incubación sin que se vea síntomas en la persona portadora.

Para los que tienen que ir al trabajo, con solo quedarse un día en casa, reduce el riesgo de contagio en un 20%, si todos hicieran lo mismo se reduciría a una escala mucho mayor este riesgo. Hay que tener en cuenta que no es lo mismo 1000 contagios al día, que 1000 contagios a lo largo de la semana, sobre todo para oxigenar el sistema sanitario.

Todo esto a nivel individual, pero a nivel social, el impacto económico es enorme, las medidas de cuarentena no todas las empresas y sobre todo autónomos se pueden permitir el lujo de no ingresar nada durante unas semanas, universidades incompresiblemente en estos tiempos que estamos como en el 2020, que no puedan dar clases online para seguir los cursos tanto escolares como universitarios, etc…

En cuanto a las vacunas, aunque descubrieran alguna en el plazo de un mes, tendrían que probarlas antes de comercializarlas, con lo que esto demoraría entre 6 y 12 meses, con lo que tenemos por delante varios meses de exposición, con lo que tendremos que mantener la cautela.

¿Cómo podemos mejorar nuestro sistema inmune?

Mientras más preparado este nuestro sistema inmune, evidentemente mejor respuesta tendremos a enfermedades como el Coronavirus. Antes de nada hay que entender que nuestro sistema inmune tiene como dos grandes partes o modos de funcionamiento, una es la llamada inmunidad innata, codificada genéticamente, que nacemos con ella, aquí podemos diferenciar dos niveles, lo que nos protege directamente del exterior, como la piel, mucosa y pared intestinal. También forma parte de este sistema inmune los glóbulos blancos o leucocitos que permiten identificar multitud de patógenos comunes, identificar células cancerígenas y eliminarlas, etc…

Pero todo esto sirve para eliminar los enemigos de toda la vida, por así decirlo, no sirve para los nuevos, para estos nuevos enemigos contamos con la inmunidad adquirida o adaptativa cuya inmunidad funcional básica es el linfocito, y esta parte del sistema inmune es capaz de identificar nuevas amenazas y destruirlas a través del uso de los famosos anticuerpos.

Gracias a esta inmunidad funciona las vacunas, esto hace que una vez hayamos superado una enfermedad, vamos a poder defendernos de ella mucho mejor porque ya conocemos al enemigo, por lo tanto este sistema es el que nos interesa especialmente en el caso de nuevos virus o enfermedades como el Covid-19. Obviamente las bacterias y los virus mutan constantemente para evitar ser detectados o atacados por el sistema inmune y por eso estamos constantemente batallando con nuevas amenazas o enfermedades.

Para mejorar nuestro sistema inmune lo primero es llevar una dieta equilibrada ricas en vitaminas C, A y D (Tomar el sol), hay ciertos compuestos que producen los árboles que mejoran nuestro sistema inmune, también minerales como Zinc Y Selenio, la actividad física y dormir bien son otros de los factores clave. También es bueno no estresarse más de la cuenta, ya que el estrés deteriora nuestro sistema inmune.

En resumen, se trata de ser cautos, ya que al nivel individual, si eres una persona medianamente saludable el riesgo es mínimo, pero las medidas de precaución tiene más que ver con la expansión del virus y evitar el colapso sanitario que si podría tener consecuencias graves para la sociedad.

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